viernes, mayo 24, 2013

Oferta


Se busca: Diálogo elemental
Condiciones:
  • Experiencia mínima de cinco segundos de reflexión
  • Ilusión activa conversacional
  • Escucha sin prejuicios
  • Sentido crítico

Las palabras candidatas serán sometidas a valoración y debate racional, inclusive aquellas que no sean acordes con los puntos de vista de los participantes. La discursiva asociada debe ser clara, concisa y pertinente. El valor de las ideas aportadas será adoptado de manera subjetiva por los partícipes.

Se admiten oyentes, siempre invitados a ser partícipes cuando lo consideren oportuno.

Salario: Nuevas ideas al ritmo que se produzcan. Enriquecimiento personal a juicio del receptor.

lunes, mayo 20, 2013

De críticas y la naturaleza falaz de la hipocresía.

Hay una crítica la recibe la figura pública por ser. La persona pública, a nuestro juicio, debe establecerse y regirse mediante nuestras éticas y principios morales personales, que no mediante las éticas y principios morales aprobados por la sociedad. Hay que entender que estos dos conjuntos no son más que tangenciales en el mejor de los casos. Cuando la figura pública actúa en un comportamiento ético disjunto del nuestro, incluso siendo éste un comportamiento adecuado según está dictaminado por las leyes y pautas sociales vigentes, se convierte en un monstruo.

Pero cuando, como individuos, apartamos de nuestro lado el pensamiento juicioso y actuamos con la falsa naturalidad de nuestras reacciones comunes y mediante modos que percibimos como normales, como habituales, como válidos, en ocasiones se peca de lo mismo que previamente se le ha criticado y aun así seguimos entendiendo este comportamiento como el de como seres humanos adecuados.

El lector dirá: Pero Fernando, tú mismo cometes esto de manera continuada. Utilizas la crítica de manera continuada contra los valores existentes. Haces frente a frente a la apatía y la inacción social y sin embargo te apoltronas en tu propia espiral de pasotismo, de videojuegos violentos, de producción audiovisual simplista y de literatura barata, en lugar de abrir tu mente a nuevas ideas y actuar acorde con ellas.

A lo que servidor responde: Cierto. En la naturaleza de mis comportamientos no soy distinto de cualquier otro ser humano. ¿Me hace eso menos digno de impartir un mensaje? ¿Convierte eso la crítica en falaz? La respuesta a estas preguntas es evidente. Un mensaje no es menos válido por provenir de un emisor u otro. Lo contrario es conocido como falacia ad-homine, y se trata de criticar al emisor de un discurso en lugar de contrarrestar los argumentos del mismo.

Otro lector podría alegar: Pero Fernando, el juego de valores no es el mismo. El animal de circo puede haber sido tratado con cariño y amor. No es un asesinato a sangre fría, ni una vulgar explotación del animal.

Pero el crítico puro no tiene por qué comprender valoraciones parciales en los valores éticos y morales, porque adentrarse en las sombras de grises nos lleva a poner e tela de juicio cualquier comportamiento permitido. Son aguas pantanosas en las que todo se vuelve posible con un mínimo de alegación, ya que existe justificación para todas las acciones posibles. El crítico puro de la moralidad y la ética debe actuar en absolutos, pues es ésta la única manera de vislumbrar verdades. Si es correcto cierto maltrato animal, todo maltrato animal es justificable.

Planteemos parcialidades morales, por ejemplo, respecto a la pena de muerte: ¿es válido tomar la vida de un terrorista? ¿Es válido tomar la vida del que amenaza a vidas inocentes? ¿Es válido tomar la vida de quien se aprovecha de los que no tienen posibilidad de protegerse solos? Y si estos casos son válidos, ¿no se convierte acaso en válida la idea de tomar la vida de un traidor a la patria? Ya nos desviaríamos de lo que es válido, para proceder a debatir lo que es justificable. Y una vez entramos en matices es más y más fácil permitirnos entrar en una espiral que convierta lo justificable en válido, y encontrarnos sometidos a una ética y una moral social que es completamente disjunta de las éticas y morales personales de la gran mayoría de la población.

Por esto mismo el crítico puro tampoco debe ser el que establezca las pautas de la moral social, aunque debe realizar una labor constante de vigilancia. Es importante que su voz se oiga, y que se debata, y que sean otros, críticos en pensamiento pero más capacitados para la ejecución de las ideas, los que transformen sus pensamientos en realidades funcionales para la sociedad. La labor del crítico no termina cuando sus ideas se aceptan y se convierten en dogma social, ya que ahí empieza su labor más dura: la destrucción de los pilares que él mismo ha construido; la innovación y el reciclaje de sus propias ideas y construcciones morales.

domingo, abril 21, 2013

Odi et amo

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.
--Gayo Valerio Catulo

miércoles, abril 17, 2013

Sed


Mira al infinito con la boca seca.

Bebe un litro de agua de golpe, y deja que se asiente en el estómago, pero nada. La boca sigue seca. Hay una sed que por mucho que beba jamás consigue apaciguar. Intenta concentrarse en algo más, pero la sed lo cubre todo.

A su izquierda, un borrón intangible. Le dice que mire adelante. Le dice que olvide la sed. Le dice que camine hasta la línea azul que se divisa al fondo. A su derecha, un bloque de hormigón sólido, una presencia permanente que le habla de las delicias del líquido que deja atrás. Echa un vistazo hacia atrás, a la línea verde. Desprende luces invitadoras, acogedoras. Pero ya ha bebido de ese líquido y no consiguió saciar su 
sed.

El líquido que se halla en la línea azul, por otra parte, hubo un tiempo que sirvió. Aunque nunca por mucho tiempo. La sed nunca se calma por completo, sólo por un tiempo. Puede que haya otras líneas de otros colores, que tengan líquidos desconocidos. Tal vez alguna de esas esencias ayude a calmar su sed.

El borrón de su izquierda tira de él. El bloque de la derecha le ata, pero sus ataduras son cada vez más débiles. Tras un segundo de incertidumbre, tira y arrastra esperando romper el hilo, y con pasos desgastados comienza a andar hacia la línea azul, guiado por un borrón intangible, arrastrando un bloque de hormigón.

Y siempre, siempre, con la sed insaciable en su mirada.

lunes, diciembre 24, 2012

Toc Toc.

Toc toc

Retumba una puerta en el fondo de mi cabeza.
Me asomo a abrir.

-Hola. ¿Qué tal? Venía a traerle un paquete. Firme aquí por favor.

Firmo con letras grandes y estilizadas. Nunca he escrito así, pero tampoco voy a firmar de verdad por un paquete que no me corresponde.

-¿Qué hay dentro? -pregunto.

-Sólo un poco de melancolía.

Abro el paquete y caigo dentro de él, hasta su fondo de arena y sal y romper de olas infinito. Brilla un fuerte sol de invierno en esta caja. Tras de mí, una muralla. Al frente, un espigón. A la derecha una cuesta que sube hacia la niebla impenetrable, a la izquierda una roca cuadrada. La roca-barco, la llamábamos hace ya una eternidad.

Una figura sentada en la roca mira hacia las olas. Viste con una sudadera verde y vaqueros, una pequeña mochila de piel a la espalda, larga melena.

Maldita caja de melancolía.

Miro hacia la niebla y de nuevo a la roca. La figura ya ha desaparecido. La niebla se levanta.

Levanto la cabeza y oigo el portazo al cerrar en las narices del pobre mensajero. Tiro la caja lejos, muy lejos. Con ella se va todo, se van todos, se queda la nada. Me acoge, me acaricia y me susurra al oído que todo irá bien. Me conforta, me arrulla y me dice que ya ha pasado.

Ya ha pasado. Ya vuelve la nada.

sábado, agosto 04, 2012

Ver a alguien morir es aburrido.

Pasar horas sentado al lado de una cama de hospital, esperando que pase lo inevitable, es aburrido.

Lo que ves ya no es una persona. Es un cascarón vacío de la persona que solía ser. Un cáncer que se detecta tarde es una sentencia de muerte, ya sólo es cuestión de tiempo.

Dicen los que lo han vivido en familiares, los médicos, los expertos, que es una cuestión de actitud. Los tratamientos y demás funcionan en la medida en la que tú luchas porque funcionen. Siendo realistas, diría que un páncreas ya contaminado por completo, un hígado a punto de ser obliterado y posiblemente una columna infectada no dan cabida a mucha actitud.

De todas formas él no se lo tomó bien en ningún momento. Llevaba más de un mes siendo un muerto en vida. Sin salir de la cama, sin querer comer apenas. Sin ganas de luchar. Pero ahora es aún más evidente.

Pasa las horas en un estado de duermevela constante. De cuando en cuando abre los ojos, y parece por un segundo ganar consciencia de quién es, de dónde está. Pero tan rápido como viene se va. Repite “No, no” una y otra vez. Se queja de dolores por momentos. Emite gruñidos y toses mientras sus órganos van poco a poco dejando de funcionar, mientras las infecciones toman el control de su último viaje.

Por un momento pienso si no sería más misericordioso coger la almohada y plantarla en su cara, apretar fuerte, dejar que la última gota de vida a la que inútilmente se aferra desaparezca por siempre. Ganar el odio de todos por un único acto de piedad.

Ese es tu monstruo de hijo.

Después de un ataque de tos abre los ojos y vuelve al mundo por un momento. Me mira, no me reconoce. Sonrío lo más tiernamente que puedo y le pregunto “¿Qué tal?” Pide agua, le doy un buche y vuelve a su duermevela. Quédate con esa imagen, padre, no veas al monstruo de tu hijo.

A veces habla solo, en sueños delirantes. Me pregunto con quién habla. Me pregunto qué le dirán sus fantasmas. Carga con las culpas de toda una vida, pero su única gran culpa según dijo hace años soy yo, tan sólo por no creer en su dios. Haber pasado toda una vida fallando expectativas ayuda, claro, pero al final del camino estoy donde quería él salvo por un detalle: su dios no es mi dios.

Su gran decepción, a su lado en la última cama que seguramente conocerá, en una amplia y vacía habitación de hospital. A qué esperas para morir, me pregunto. Ya no eres nada más que un cascarón de tu persona, ni siquiera consciente, ni siquiera capaz de reaccionar a lo que te dicen. Demasiado orgulloso para comer con ayuda, demasiado cabezón para dejar que te cuiden tu mujer o tus otras hijas. Reaccionando como un niño pequeño cuando acercan la cuchara de papilla a tu desdentada boca.

Que hago yo aquí. Soy su decepción, verme a mí no le va a dar paz ni tranquilidad a un cuerpo tembloroso e inconsciente. No ha estado vivo desde hace ya semanas, rechazando la posibilidad de lucha. Muriendo poco a poco. Alejando a su familia de su lado cuando se acercan a confortarte en el dolor. ¿Vale la pena aferrarse a la no-vida?

Ese cascarón ya no eres tú, y no siento apego ninguno por él. Verlo desvanecerse poco a poco es aburrido. Date prisa. Apaga del todo la llama. Acabemos con el trámite.

viernes, julio 06, 2012


-Qué te motiva
Qué fuerza te impulsa
A seguir y seguir y seguir. Navega un poco más lejos, un poco más, un poco más
Un susurro de viento me llevaba. Ya no lo escucho
Charcos de barro en el campo. Me gusta jugar con ellos
Salto, me mancho, me enfango. Me revuelco, siento cómo se forma costra marrón
Siento cómo la suciedad me cubre. Me quedo de pie. Espero la lluvia
La lluvia no viene.
Necesito limpiarme, purificarme, y la lluvia no viene
Ando hacia la hierba, me dejo caer, voy rodando al lago, que lleva al rio, que lleva al mar
Y sigo navegando, y por más agua que me rodea, la lluvia no llega
No me limpia, no me purifica
Sigo siendo un cascarón vacío de costra marrón. De barro.