Partiendo de aquí:
La libertad de expresión es lo que tiene. A veces sólo sirve para conseguir que alguien que quiere ir de listo quede, o bien de tonto, o bien de vendemotos profesional.
Señor Simancas, infórmese antes de hablar. Compruebe que la propiedad intelectual no es, en primer lugar, comparable a la propiedad física en ninguno de sus aspectos. La base es simple: Si yo comparto una manzana con usted, tenemos cada uno media manzana. Si yo comparto una idea con usted, tenemos ambos una idea cada uno.
Aún así estoy a favor de compartir cualquier bien físico mío con gente que sé que no tiene inconveniente en hacer lo mismo, siempre desde el límite de la privacidad y el espacio personal. No le voy a prestar, por ejemplo, mis gayumbos. Por supuesto, su compañero del Maserati es el ejemplo más claro de alguien que lucha contra la injusticia social supongo ¿no?
En segundo lugar, no partamos de conceptos equivocados. No se pide tampoco abolición de la propiedad intelectual. Se pide una regulación decente de la misma, que ya existía y ya estaba en vigor desde los años 80. Hablamos de la Ley de Propiedad Intelectual, que ya ha sido tan pervertida y manoseada que apenas queda trozo reconocible de cuando algunos nos sumamos a esta lucha en la Web hace ya más de 10 años. Hablamos del ya existente derecho a la copia privada de música, cine o literatura y que se paga con un cánon que origniariamente era sobre el soporte físico y que hoy en día se ha extendido ya a ordenadores, discos duros, impresoras y demás independientemente de si su funcionamiento va a ser para el fin de la copia privada o del simple trabajo del día a día de cada uno.
Estas modificaciones sistemáticas sólo han servido para intentar proteger un modelo de negocio obsoleto. Un modelo de negocio ya deshechado por artistas como Radiohead, Nine Inch Nails y otros grupos bien conocidos. Estas modificaciones tan sólo enriquecen a distribuidoras y corporaciones que poco o nada tienen que ver con el proceso creativo. Además, la recaudación de estos fondos se ha realizado de manera indiscriminada en ONGs y eventos familiares privados.
No señor, esto no es una revuelta anti-sistema. No es una revuelta anti-capitalista. Es una llamada de atención a todo el mundo, porque además de lo que ya se está pagando injustamente para pagar a Bisbales y mediocridades musicales similares que poco o nada aportan a la cultura, ahora con la nueva Ley Sinde se pretende cerrar paginas web sinmediación policial o judicial por ejercer un derecho reconocido por la ley en repetidas ocasiones.
No le voy a decir que aprenda usted algo más sobre el tema, señor Simancas, porque no me cabe duda que todo esto lo conoce usted ya de antemano. Lo triste es que su intento de defender lo indefendible, al igual que los intentos de Alex de la Iglesia de comparar "su arte" con el Museo Reina Sofía, caerán en oídos ajenos a este conocimiento, odios que repetirán sus consignas y las defenderán incluso contra la voz de la razón.
Existe otro modelo de negocio. Existe la venta de eBooks en Amazon, el uso de aplicaciones como iTunes o Spotify, la creación de canales en Youtube, la adición constante de publicidad que ya sufrimos, que sirven perfectamente para validar el nuevo modelo de negocio que se debe seguir en la Red. Estos ejemplos YA existen y ya están implantados. Hay gente que se adapta al cambio.
¿Por qué habríamos de pagar la gente de la calle, la gente que subvenciona al mismísimo Álex de la Iglesia con nuestros impuestos sin querer hacerlo ni apreciar su arte, sólo porque haya dinosaurios del Siglo XX que no saben adaptarse a las nuevas tecnologías? ¿Acaso necesitan los poderosos otra mansión en Miami cuando nosotros tenemos que trabajar 50 años para poder pagar un agujero de 60 metros en Madrid?
Lo de ayer fué un triunfo de la razón social sobre la maquinaria de las corporaciones, y como tal lo celebraremos. Sabemos que volverán a la carga. Sabemos que volverán a intentar engañarnos. Sabemos que seguiremos viendo artículos como el suyo, plagados de falacias y mentiras, defendiendo lo indefendible e intentando engañar al populacho.
Lo único en lo que estamos de acuerdo es en que parece mentira que no luchemos por otros de nuestros derechos tanto como con esto, que no nos levantemos cuando se recortan descaradamente nuestros derechos laborales en el Congreso de los Diputados mientras tranquilamente se aprueban mociones para no bajar las pensiones a los diputados o se realizan inyecciones de dinero a entidades en bancarrota que representan la mentira del capitalismo. Pero es lo que tienen las cortinas de humo, que sirven para centrar la atención del populacho en temas menos importantes. Ahí si que han acertado ustedes de pleno.
La libertad de expresión es lo que tiene. A veces sólo sirve para conseguir que alguien que quiere ir de listo quede, o bien de tonto, o bien de vendemotos profesional.
Señor Simancas, infórmese antes de hablar. Compruebe que la propiedad intelectual no es, en primer lugar, comparable a la propiedad física en ninguno de sus aspectos. La base es simple: Si yo comparto una manzana con usted, tenemos cada uno media manzana. Si yo comparto una idea con usted, tenemos ambos una idea cada uno.
Aún así estoy a favor de compartir cualquier bien físico mío con gente que sé que no tiene inconveniente en hacer lo mismo, siempre desde el límite de la privacidad y el espacio personal. No le voy a prestar, por ejemplo, mis gayumbos. Por supuesto, su compañero del Maserati es el ejemplo más claro de alguien que lucha contra la injusticia social supongo ¿no?
En segundo lugar, no partamos de conceptos equivocados. No se pide tampoco abolición de la propiedad intelectual. Se pide una regulación decente de la misma, que ya existía y ya estaba en vigor desde los años 80. Hablamos de la Ley de Propiedad Intelectual, que ya ha sido tan pervertida y manoseada que apenas queda trozo reconocible de cuando algunos nos sumamos a esta lucha en la Web hace ya más de 10 años. Hablamos del ya existente derecho a la copia privada de música, cine o literatura y que se paga con un cánon que origniariamente era sobre el soporte físico y que hoy en día se ha extendido ya a ordenadores, discos duros, impresoras y demás independientemente de si su funcionamiento va a ser para el fin de la copia privada o del simple trabajo del día a día de cada uno.
Estas modificaciones sistemáticas sólo han servido para intentar proteger un modelo de negocio obsoleto. Un modelo de negocio ya deshechado por artistas como Radiohead, Nine Inch Nails y otros grupos bien conocidos. Estas modificaciones tan sólo enriquecen a distribuidoras y corporaciones que poco o nada tienen que ver con el proceso creativo. Además, la recaudación de estos fondos se ha realizado de manera indiscriminada en ONGs y eventos familiares privados.
No señor, esto no es una revuelta anti-sistema. No es una revuelta anti-capitalista. Es una llamada de atención a todo el mundo, porque además de lo que ya se está pagando injustamente para pagar a Bisbales y mediocridades musicales similares que poco o nada aportan a la cultura, ahora con la nueva Ley Sinde se pretende cerrar paginas web sinmediación policial o judicial por ejercer un derecho reconocido por la ley en repetidas ocasiones.
No le voy a decir que aprenda usted algo más sobre el tema, señor Simancas, porque no me cabe duda que todo esto lo conoce usted ya de antemano. Lo triste es que su intento de defender lo indefendible, al igual que los intentos de Alex de la Iglesia de comparar "su arte" con el Museo Reina Sofía, caerán en oídos ajenos a este conocimiento, odios que repetirán sus consignas y las defenderán incluso contra la voz de la razón.
Existe otro modelo de negocio. Existe la venta de eBooks en Amazon, el uso de aplicaciones como iTunes o Spotify, la creación de canales en Youtube, la adición constante de publicidad que ya sufrimos, que sirven perfectamente para validar el nuevo modelo de negocio que se debe seguir en la Red. Estos ejemplos YA existen y ya están implantados. Hay gente que se adapta al cambio.
¿Por qué habríamos de pagar la gente de la calle, la gente que subvenciona al mismísimo Álex de la Iglesia con nuestros impuestos sin querer hacerlo ni apreciar su arte, sólo porque haya dinosaurios del Siglo XX que no saben adaptarse a las nuevas tecnologías? ¿Acaso necesitan los poderosos otra mansión en Miami cuando nosotros tenemos que trabajar 50 años para poder pagar un agujero de 60 metros en Madrid?
Lo de ayer fué un triunfo de la razón social sobre la maquinaria de las corporaciones, y como tal lo celebraremos. Sabemos que volverán a la carga. Sabemos que volverán a intentar engañarnos. Sabemos que seguiremos viendo artículos como el suyo, plagados de falacias y mentiras, defendiendo lo indefendible e intentando engañar al populacho.
Lo único en lo que estamos de acuerdo es en que parece mentira que no luchemos por otros de nuestros derechos tanto como con esto, que no nos levantemos cuando se recortan descaradamente nuestros derechos laborales en el Congreso de los Diputados mientras tranquilamente se aprueban mociones para no bajar las pensiones a los diputados o se realizan inyecciones de dinero a entidades en bancarrota que representan la mentira del capitalismo. Pero es lo que tienen las cortinas de humo, que sirven para centrar la atención del populacho en temas menos importantes. Ahí si que han acertado ustedes de pleno.
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