martes, agosto 21, 2007

Lazos

Apenas hace unos días que te marchaste, y esto sigue siendo difícil. Has alegrado mi verano de una manera increible. No consigo explicarme cómo hemos podido conectar tanto en tan poco tiempo. Y aunque sé que para tí es más fácil, ya que estás descubriendo una ciudad nueva, también sé que te gustaría que estuviera contigo en Madrid para mostrarte el lado de la ciudad que yo conozco.

A veces me paro a pensar en lo que no te dije. La comunicación cara a cara siempre es más difícil ¿verdad? Es más fácil escribirte aquí, donde ni siquiera sé si leerás mis pensamientos. Y, aunque los leyeras, no es seguro que comprendieras lo que lees.

Sé que volveremos a vernos, porque no hay despedida que dure demasiado cuando dos personas ansían volver a encontrarse. Y no voy a dejar que te alejes como hago siempre. Esta vez me he prometido que seré capaz de mantener el contacto, aunque sea en la distancia. No dejaré que el lazo que nos ha unido estas semanas se desvanezca.

Cuando te fuiste, parte de mí se fué contigo. Tópico y típico, pero no menos cierto. Y parte de tí vendrá conmigo a Londres, cuando me toque irme. Hay algo en tí, algo especial. Una calidez que una vez que surge parece imposible evitar. Un brillo propio, tal vez aura o energía como tú quieres creer. Espero volver a verte pronto, y poder dejarme embriagar por ese brillo.

No te olvidaré.