"This quest, this need to solve life's misteries, in the end, what does it matter when the human heart can only find meaning in the smallest of moments. They're here, among us, in the shadows, in the light, everywhere. Do they even know yet?"
Últimamente las grandes producciones no vienen de Hollywood. Las grandes historias no duran simplemente 120 minutos. Aunque ya antes hubo grandes series como Expediente X o Twin Peaks, siempre se había considerado al género como algo completamente distinto del cine, con bajo presupuesto, actores que no "llegan al nivel" de los de Hollywood, y otras cosas. Hoy en día esta distinción ya no existe. Las grandes historias vienen contadas en pequeñas dosis semanales de cuarenta minutos; a veces, como en el caso de House o Smallville, siendo cada pequeña dosis una historia en sí casi independiente del resto, y otras veces, como ocurre con 24, Lost o Prison Break, en una larga trama que se extiende cada vez más y más, a veces por temporadas, a veces a través de las mismas. Este esquema rompe la clásica regla de la serie de televisión: que al final de cada capítulo todo tiene que quedar exactamente igual que al principio. Ahora nos fijamos más en qué series reciben galardones o en cuales tienen éxito en EEUU (de donde provienen la mayoría), y gracias a Internet y a la copia privada disfrutamos de la posibilidad de ver estas series en su versión original, sin doblajes, cortes, o malas traducciones de ningún tipo.
Casi por casualidad me acabo de encontrar con Heroes, recién estrenada este lunes en algún canal de ciencia-ficción americano. Esta serie nos trae un argumento que no difiere demasiado con la idea de fondo de Los 4400 o con la del gran J. Michael Straczynski en la serie de cómics Rising Stars. La serie va de gente, normal y corriente, que se encuentra con superpoderes, y de cómo estos superpoderes afectan a su vida. Así tenemos a un inconformista japonés dentro de una sociedad donde se valora la igualdad, que descubre que puede manipular el contínuo espacio-tiempo, echando atrás el reloj, o teletransportándose a otros lugares; o a una quinceañera que cura sus heridas a velocidad alarmante, asustada por creerse un monstruito de feria; o a un artista enganchado a la heroina que pinta, sin saber como, desastres aún por suceder.
De momento sólo tenemos el primer capítulo, ya que, como decía, se acaba de estrenar. Pero por lo que he visto, tiene muy buena pinta. Esperemos que dure.
Y una vez que empiece la tercera temporada de Lost la semana que viene sé que podré ver al menos un capítulo nuevo de alguna serie al día, ya que en Estados Unidos echan los lunes Prison Break y esta nueva serie, los martes House, los miércoles Lost y los jueves Smallville. Así que diré simplemente: Adios Hollywood, la televisión te supera.
miércoles, septiembre 27, 2006
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Heroes |
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